El Rabokguri grande que me encontré por casualidad en el súper
Hoy, volviendo del trabajo, me pasé un momento por un supermercado del barrio al que normalmente no voy… y me encontré con una cosa súper curiosa. En la estantería había un paquete que destacaba un montón, me acerqué por puro instinto y… ahí estaba: el personaje de Neoguri con salsa de tteokbokki por encima, mirándome fijamente como si me estuviera retando. Era el Nongshim Rabokguri Big Bowl, el que está dando vueltas por redes y del que todo el mundo habla últimamente.
La verdad es que yo había oído lo del lanzamiento hace poco, pero como no lo encontraba en tiendas de conveniencia, lo tenía medio olvidado. Y de repente, verlo aparecer así, de la nada, en un súper… me dio vibra de “destino”, en serio. ¿Neoguri + rabokki? Con ese concepto tan raro no podía hacerme el loco. Sin pensarlo, lo metí en la cesta como si estuviera hipnotizado.
Así que… ¿qué pasa cuando ese toque marino y umami de Neoguri se junta con una salsa de rabokki picante y dulzona? Desde aquí te lo cuento tal cual, sin filtros.
Destripando el envase y la info nutricional del Rabokguri
Primera impresión del Rabokguri Big Bowl
La tapa roja y Neoguri con su peto rojo, empapado en salsa de tteokbokki… es demasiado mono, me dio risa. Viene escrito claramente “¡Sabor a rabokki marino picante!”, y remarca toppings como miyeok (algas), dashima (kombu/kelp) y eomuk (pastel de pescado). Y ojo, que dicen que trae eomuk con forma de dashima, un detalle que parece una tontería pero suma puntos. Pone 105 g en total, 450 kcal, y que se cocina 3 minutos en microondas a 1000W. Eso lo comento bien en la parte de preparación.
Si miras la parte superior de la tapa, hay tres agujeros para pinchar con los palillos, con forma de algas, kombu y eomuk. ¡Mira el nivel de detalle! Este tipo de “sensatez” me encanta. Para escurrir el agua, los pinchas y viertes por ahí, y también viene un aviso de cuidado con quemaduras por agua caliente. O sea, sí: al cocinar, mucho ojo.
Comparación de sodio en el Rabokguri
Por lo visto, por la moda de cuidarse, muchos ramen en Corea ya traen este indicador comparativo del sodio. Rabokguri tiene 1.250 mg de sodio, que cae en el nivel 4 de 8. La media de los fideos fritos tipo “sin caldo” anda por 1.140 mg, así que este está un pelín por encima. Sinceramente, para ser un producto con concepto de rabokki, creo que “aguanta” bastante bien… pero aun así, supera con holgura la mitad del tope diario recomendado (2.000 mg). Si eres sensible al salado, te recomiendo ajustar la cantidad de salsa/condimento a tu gusto.
Calorías y nutrientes del Rabokguri al detalle
Para los que miran estas cosas: el contenido total es 105 g y son 450 kcal, así que para ser un cup noodle se siente bastante contundente. Sodio 1.250 mg (63%), carbohidratos 70 g (22%), azúcares 12 g (12%). Grasas 16 g (30%), pero aquí viene lo que me deja pensando: las grasas saturadas son 8 g, o sea un 53%… eso sí que pesa. Proteína 6 g (11%), un poco flojo. Calcio 119 mg (17%), al menos trae algo. Y por suerte, grasas trans 0 g. Como cena rápida o antojo nocturno de vez en cuando, ok… pero para comerlo a diario, el sodio y la grasa saturada pueden ser demasiados, tenlo en cuenta.
Cómo preparar Rabokguri: ¡microondas obligatorio!
Guía de preparación del Rabokguri
Este producto es solo para microondas. No es el típico vaso de ramen de “echo agua y espero”. Hay que fijarse bien antes de hacerlo. El orden es este:
① Quita la tapa por completo y saca la salsa de rabokki marino picante y el condimento en polvo estilo bibim de Neoguri. ② Echa 220 ml de agua hirviendo hasta la línea marcada dentro del vaso. ③ Al microondas: 3 minutos a 1000W; si es 700W, 3 minutos 40 segundos. ④ Cuando termine, escurre el agua, añade la salsa y el polvo, y mezcla bien para que quede sabroso.
Como nota, también dice que si quieres controlar el sodio puedes ajustar la cantidad de condimento según tu preferencia, y que aunque se manche el vaso o la tapa con el color de los ingredientes, es normal, así que no te preocupes.
De echar el agua hirviendo a cocinar en microondas
Saqué los sobres y eché el agua hirviendo justo hasta la línea interior, clavado. Los fideos gruesos típicos de Neoguri ya se notan con presencia incluso antes de cocinar. Así tal cual lo metes al microondas, pero como el agua parece poca, puedes pensar “¿seguro que esto está bien?”. Pues sí: confía en la línea y no te pases, esa es la clave.
Y eso que todavía no había puesto la salsa, pero ya se veían algas y trocitos entre los fideos. No es que tengas que abrir un sobre aparte de toppings: viene ya integrado con los fideos. Al echar el agua, el miyeok empieza a hidratarse y aparece más, como diciendo “sí, soy de la familia Neoguri, con ADN marino”.
Después de 3 minutos en el microondas, lo saqué y los fideos estaban súper bien cocidos. Al ser gruesos, se hinchan y quedan bien gorditos, así que ya te dan ganas. Pero atención a una cosa: justo después de cocinar, el vaso se pone exageradamente caliente. De verdad, a nivel de quemarte si lo agarras a mano limpia. Te recomiendo muy fuerte usar un paño o guante de horno. Yo me asusté y casi lo tiro por reflejo.
Echar la salsa del Rabokguri y mezclar
Vale, ahora que ya escurrimos el agua, toca lo importante: la salsa. Primero, prepara este sobre rojo, la salsa de rabokki marino picante. Y después va el polvo estilo bibim de Neoguri. ¿Listo para el “momento clave”? ¡Vamos allá!
En cuanto aprietas el sobre, cae una salsa líquida de color marrón oscuro, densa… y te juro que ese color me resultó familiar. Sí, visualmente recuerda muchísimo a una salsa de fideos muy picantes que seguro te suena. En seguida sube el aroma picante y hasta te pica un poquito la nariz. Y cuando piensas que encima falta añadir el polvo… ya estás con el “uuuh” en la cabeza.
Eché el condimento en polvo sin miedo, a lo grande. Ahora sí: ¿mezclamos?
Cuando lo mezclas bien, la salsa se pega a los fideos y queda ese brillo que te abre el apetito. Y como era de esperar, al ser fideos gruesos tipo Neoguri, agarran la salsa con fuerza. Cada vez que levantas un bocado, sientes esa “presencia” espesa, potente, casi cremosa. No es broma.
Review del Rabokguri: la primera mordida, sin mentiras
Los fideos del Rabokguri: esa elasticidad tipo jjolmyeon
Ahora sí, vamos a lo más importante: el sabor.
En cuanto me metí el primer bocado, pensé: “¿Eh? ¿Esto no es jjolmyeon?”. Si soy totalmente honesto, en vez de saber a rabokki como tal, se acerca más al jjolmyeon (esos fideos coreanos elásticos y bien masticables). La textura fue lo que más me impactó: no es el típico ramen que se corta fácil, aquí hay mucha “pegajosidad” y elasticidad. De todos los cup noodles que he probado, creo que es la primera vez que siento unos fideos tan masticables. No llega a ser duro como un jjolmyeon extremo, pero para explicarlo: si tu ramen de siempre fuera arroz blanco, Rabokguri sería como arroz glutinoso. Esa sensación de “muerde y muerde” es raramente adictiva.
El picante del Rabokguri: ojo si no estás acostumbrado
La salsa también tiene un punto “tipo jjolmyeon”. Y definitivamente es un picante distinto al de esos fideos que te pegan una bofetada directa. Si tuviera que medirlo, diría que es un poco más suave que los picantes más bestias… pero ojo, eso no significa que sea flojo. No es “ultra” infernal, pero tampoco es fácil. Es como el picante perfecto de “me hace sudar un poquito, pero sigo”.
Para un coreano, no es el nivel de “no puedo, me muero de picante”. Para extranjeros, depende: si vienes de culturas donde el picante es habitual, no te costará. Pero si eres de los que no comen picante a menudo, probablemente lo notes bastante fuerte.
Y lo mejor: el picante no cansa. Ya sabes cuando comes algo muy picante y a mitad dices “ya está, basta…”? Aquí no me pasó. El umami marino va sosteniendo la salsa entre ola y ola de picante, y el toque dulzón del rabokki la envuelve de forma agradable. Me lo acabé entero sin aburrirme, y hasta me dio pena dejar la salsa que quedó en el fondo… digamos que la rasqué (shhh, secreto).
Conclusión final: ¿lo compraría otra vez?
Rabokguri, si tengo que resumir mi sensación en una frase: “está bastante bien”. El toque marino y umami de Neoguri se mezcla mejor de lo esperado con ese picante dulzón tipo rabokki, y sobre todo, esa textura masticable de los fideos se te queda en la cabeza. Es verdad que al ser solo para microondas puede resultar un poco más engorroso, pero precisamente por eso consigue una textura distinta a la de un vaso de ramen normal. Yo lo pillé por casualidad en el súper, pero con este resultado… creo que la próxima vez lo vuelvo a comprar. Si lo ves en una tienda o en el súper, ¡anímate a probarlo! Nos vemos en la siguiente review.
Este post se publicó originalmente en https://hi-jsb.blog.