Mirador al mar en Yeosu: atardecer sobre Yeojaman
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Presento un lugar donde vale la pena frenar un rato durante un viaje en auto
Había pasado unos días en Yeosu y ya estaba volviendo a casa. Habíamos visto el mar nocturno de Yeosu, comido mariscos hasta cansarnos, y aunque tocaba subir de vuelta, irnos directo me daba un poco de pena. Así que decidimos pegar una vuelta más larga por el lado de Goheung.
Para pasar de Yeosu a Goheung hay que cruzar el puente Jobaldaegyo, un puente atirantado que conecta Yeosu con Goheung. Justo antes de subir al puente me llamó la atención un cartel que decía “Mirador del atardecer de Yeojaman”. ¿Un mirador de atardecer? El nombre ya tenía algo. Pensé que con bajar del auto 5 minutos alcanzaba, así que paramos un rato.
Este lugar no es tanto una atracción turística clásica, sino más bien un buen punto para frenar el auto durante una ruta costera por el sur de Corea y mirar el paisaje. Desde el mirador se ve de un vistazo la bahía Yeojaman, el mar entre la península de Yeosu y la península de Goheung, y es conocido como lugar para ver el atardecer. Yo fui de día, pero el paisaje formado por el puente Jobaldaegyo y las islas del Dadohae, el conjunto de islas dispersas por la costa sur coreana, igual me pareció bastante lindo.
Mirador del atardecer de Yeojaman — ver en Google MapsEl primer paisaje desde el mirador

Apenas me paré junto a la baranda del mirador, entendí por qué valía la parada. El puente Jobaldaegyo se estiraba justo abajo, atravesando el mar, y del otro lado aparecían las montañas verdes con la bahía Yeojaman abierta detrás.
Mi esposa se quedó mirando un buen rato apoyada en la baranda. Hasta se olvidó de sacar fotos. Yo también había subido con el celular en la mano, pero me quedé quieto unos minutos sin hacer nada. Corría bastante viento. Por suerte no había llevado gorra, porque seguro salía volando.
Lo que levanta este mirador es el puente Jobaldaegyo

Vistas al mar hay muchas si manejás por las rutas costeras del sur de Corea. Pero lo que hace distinto al mirador del atardecer de Yeojaman es el puente Jobaldaegyo. Esa composición con los cables del puente atirantado bajando desde el pilono hacia el mar le da un centro visual a todo el paisaje.
¿Si ese puente no estuviera? Sinceramente, no creo que hubiera tanto motivo para subir hasta acá.
El camino de subida: mejor venir preparado
Hay que atravesar un camino de pueblo

Si girás la cabeza hacia el lado contrario, ves esto: una ruta que baja haciendo curvas, con mar a ambos lados y un pueblito en el medio. Por ahí subimos.
Hay una pequeña trampa. Cuando ponés el destino en el navegador, parece que desde la ruta principal vas a poder subir directo. No es así. Justo antes de tomar el puente Jobaldaegyo hay que desviarse hacia el pueblo, y ese camino es angosto. Apenas pasa un auto. Tiene pendiente y el tramo se siente más largo de lo que uno espera. Mientras subía pensé qué haría si venía un auto de frente, pero por suerte no apareció nadie.
En algún momento se te va a cruzar la idea de “¿para una parada rápida tengo que subir todo esto?”. Aun así, se puede llegar en auto hasta casi la entrada del mirador, y hay espacio para estacionar unos tres o cuatro coches.
Del estacionamiento al mirador: camino de piedras sin asfaltar

Después de estacionar, hay que subir un poco por este camino de piedras. El edificio blanco que se ve arriba es el mirador, y detrás asoma apenas el pilono del puente Jobaldaegyo. En 2 o 3 minutos llegás.
Pero como se ve en la foto, no está asfaltado. Hay piedras irregulares, pasto crecido y partes algo incómodas para pisar. Para personas con movilidad reducida o para quien venga con cochecito de bebé, sinceramente puede ser difícil. La vista es muy buena, pero no es un lugar al que cualquiera pueda subir con total comodidad. Esa parte me pareció una lástima.
La bahía Yeojaman de un solo vistazo

Pero cuando subís, aparece esto. A ambos lados, montañas verdes abrazando el mar; en el medio, una islita flotando; y al fondo, las islas del Dadohae superpuestas en capas. A la derecha, la ruta costera se curva siguiendo la línea del agua. Eso es Yeojaman.
Cuando estás parado ahí, la vista se abre casi 180 grados. En foto no entra todo. El arrepentimiento que había sentido subiendo por ese camino angosto de pueblo se me fue con una sola ráfaga de viento.
Hay baño

Al lado del estacionamiento también hay baño. Parecía bastante limpio, quizá porque lo construyeron hace relativamente poco. Si venís manejando y justo lo necesitás, viene bien, pero subir hasta acá solo por el baño no tiene mucho sentido. Hay que salir de la ruta principal, meterse por un camino angosto, subir la colina y después volver a bajar. Si solo necesitás un baño, conviene más una parada al costado de la ruta. Este lugar es para venir por la vista.
Vista del puente Jobaldaegyo: izquierda, derecha y panorama
El puente Jobaldaegyo desde la izquierda

Desde el lado izquierdo del mirador, la vista es esta. El puente Jobaldaegyo se extiende largo sobre el mar, y más allá aparecen las montañas verdes y las islas del Dadohae en capas. Los pinos debajo de la baranda encuadran la escena de forma bastante natural. Esta foto se la pedí a mi esposa, y la verdad que eligió bien el ángulo.
Si girás hacia la derecha

Al girar hacia la derecha, la composición cambia. El puente se ve más cerca y, abajo, la ruta costera baja siguiendo el mar. A la derecha se distingue una islita flotando en medio del agua. También había un telescopio, aunque no probé si funcionaba con monedas o si era gratuito.
Panorámica completa

Esta es la panorámica completa. En un solo cuadro entran el puente Jobaldaegyo a la izquierda, la bahía Yeojaman de frente y la ruta costera hacia la derecha.
Subir hasta acá es básicamente para ese momento: pararte y ver esta vista. No hay café. No hay mucho equipamiento. Solo algunos bancos. Lo único para hacer es quedarse mirando. Pero cuando estás ahí, no se termina en 5 minutos. Te quedás parado sin darte cuenta.
Desde la baranda inferior

En la parte inferior del mirador hay una baranda de madera donde uno puede apoyarse para mirar. Desde ahí la sensación es distinta a la de arriba. El mar queda casi a la altura de los ojos. Se despliega la bahía Yeojaman, la isla en el medio, el Dadohae a lo lejos y el pueblo costero hacia la derecha. El color del mar cambia según la hora; cuando fui, estaba entre verde y celeste.
Opinión sincera
El mirador del atardecer de Yeojaman no es un lugar espectacular en el sentido turístico clásico. No hay café, no hay tienda, no hay mucho más que un mirador y un baño. ¿Venir hasta Yeosu solo para ver esto? No, no diría eso.
Pero si estás pasando de Yeosu a Goheung, entonces sí. Te desviás de la ruta principal, subís un poco por un camino angosto de pueblo y te llevás una vista del puente Jobaldaegyo con la bahía Yeojaman. Para ese esfuerzo, la recompensa visual me parece más que justa.
Un detalle: se llama mirador del atardecer, pero yo fui de día. Dicen que el atardecer acá es bastante especial. Al parecer, el sol no cae simplemente sobre el mar, sino entre las montañas Palyeongsan de la península de Goheung. La próxima vez que vuelva a Yeosu, me gustaría venir justo a la hora en que baja el sol.
Información para la visita
Dirección: 1191-8 Sagok-ri, Sora-myeon, Yeosu-si, Jeollanam-do
Estacionamiento: espacio pequeño frente al mirador (gratis, entran unos tres o cuatro autos)
Tiempo necesario: 2 a 3 minutos a pie desde el estacionamiento hasta el mirador; visita completa de 10 a 15 minutos
Entrada: gratis
Horario: abierto 24 horas
Baño: hay uno junto al estacionamiento
Accesibilidad: subida sin asfaltar por una pendiente — difícil para cochecitos de bebé y sillas de ruedas